Nota: Plazo de participación terminado el 21.03
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Presentada por Carlos Ernesto Mondada Banda
(Medida proveniente del grupo de trabajo de programa sectorial o territorial correspondiente)

¡Nota importante! Esta es la web que se usó para recoger propuestas para el programa participativo de Ahora Madrid. Aquí se recogen todas las propuestas que distintas personas enviaron, no hay filtro, sólo orden por votos. Obviamente no todo lo que se envió está en el programa final: la propuesta que estás leyendo no tiene por qué ser necesariamente parte del programa de Ahora Madrid .
Descarga el programa final en pdf desde nuestra página principal:

Propuesta:

LA YAPA
Desde el 15M de España                                                              Yo quiero que a mí me entierren
                                                                                                      como a mis antepasados.
                                                                                                      En el vientre oscuro y fresco
                                                                                                      De una vasija de barro.   NUESTRA “CONSTITUCIÓN”
Desde Sol* en el 15M tenemos la vigencia de lo que podríamos llamar, nuestra constitución. Los acuerdos superestructurales que portamos, están integrados por la praxis de la horizontalidad (lo que implica la ausencia de todo tipo de jerarquía), la importancia de las personas antes que las cosas, la inclusividad, los turnos en las funciones asamblearias, la tolerancia, la comprensión del otro, el pacifismo, el cuidado de los compañeros, la autoeducación, la paciencia, el respeto, etc., etc., que hacen a una forma de convivencia en la cual lo más importante son las personas.  

Data de aquellos comienzos el que hayamos desechado el bloqueo como forma asamblearia, por lo contradictorio que es, al proponernos una sociedad pacifista e inclusiva. También desde entonces, que los consensos no son letra sagrada, sino que se pueden reformar y desechar en sesiones de asambleas. Las asambleas en la toma de sus decisiones son soberanas, pero sus decisiones, según de la materia que traten, pueden ser reformadas o desechadas por otros consensos o por procesos derivados de los mismos (en el caso de procesos productivos, sociales, etc.) Las asambleas pueden cambiar voluntariamente sus consensos.  

Es lo opuesto a lo que estamos viviendo en el sistema capitalista que, de forma atenuada o feroz como en la actualidad, se rige por el beneficio empresarial como medida de todas las cosas. La prioridad del mismo ha obligado a los griegos, por ejemplo, a aceptar cláusulas intolerables del préstamo internacional y hacer encaje de bolillos para no quedar sin liquidez y aumentar el sufrimiento del pueblo. Es decir, que la deuda del pueblo heleno no ha conseguido doblegar a quienes pretenden ayudar con su acción de gobierno a los más necesitados. El poderío de los bancos, de las empresas financieras y de los monopolios necesita una respuesta cada vez más pacifista y más multitudinaria.  

Las diferencias de criterios que pudieran surgir en el seno del movimiento, no deben marginar ideológica y,o políticamente a nadie. Menos si sus actitudes son activas en las asambleas y apoyan. El cometido de las asambleas es trabajar para que todo el pueblo, para que el resto de la sociedad, participe. Por eso es algo contradictorio encerrarse en las asambleas, en los círculos o en los centros de la obra social para construir ¿un partido? ¿una guerrilla? ¿un ejército? cuando la exigencia es organizar más asambleas para mostrar su funcionamiento a la población e incorporarla al cambio. Para canalizar desde fuera de los partidos, el hacer diferente de las asambleas.  

El pensamiento diferente, el pensar como 15M y no tan disciplinada y compactamente como obra social o partido político, no puede ser motivo de exclusión y discriminación en ningún sentido. Esto es lo que sucede en los partidos y lo que la gente ha repudiado y repudia, porque conduce directamente al funcionamiento jerárquico. Para constituirnos en polo negativo del sistema, no podemos asumir ninguna forma organizativa, ideológica y,o política, que sean práctica constitutiva del polo jerárquico al que se está enfrentado.

                                                                  “Con respecto a algunas facultades mentales…,                                                                     en su gran mayoría, y aun casi en su totalidad,                                                                      fueron adquiridas en beneficio de la comunidad,                                                                       cuyos individuos sacaron las ventajas indirectas                                                                        que emanan de su adquisición”.                                                                                    Carlos Darwin, El origen del hombre. 

 LA DIALÉCTICA
Es un concepto que hemos deducido de la observación de los procesos naturales y sociales. Es importante reconocer éste componente, porque somos organismos vivos que respondemos a los estímulos que nos rodean. Esta cualidad está integrada por una multitud de procesos que hemos ido adquiriendo al cabo de tres mil millones de años de transformaciones, en un diálogo intenso con el entorno del planeta. Cuando una rama de los monos asumió la tarea de mejorarse a sí mismo como Especie, se estabilizó la lucha dialéctica con la naturaleza.
  
Deducimos conceptos, como una forma de sintetizar datos que hacen a los fenómenos que nos estimulan desde fuera de nuestras personas y por ello, de la Especie. Así acumulamos esos datos sin tener que recargar el funcionamiento de nuestra memoria. Los abstraemos. En la elaboración de esos datos, participamos con nuestros componentes analítico y emocional. Siempre hemos actuado con estos dos componentes que no se separan en ningún caso y forman parte de nuestra identidad como Especie. Contamos al igual con la interdependencia, producto de nuestra convivencia en sociedad.
  
Observando los procesos que cambian las situaciones y los estados de vida de las cosas y los seres vivos, determinamos que existen enfrentamientos entre situaciones, dentro en los mismos. El estado de juventud cambia permanente por procesos que amenazan su situación en dirección a su extinción.  La superación de los procesos que hacen a la juventud por parte de los que hacen al de la de vejez, cambia nuestro estado de joven a viejo hasta que fallecemos. Todo esa actividad está integrada por una multitud de procesos a los que denominamos vida, que se verifica en la lucha dialéctica entre unas situaciones y otras. Es lo que sucede en todas las transformaciones, también en las sociales. A esto es a lo que llamamos el concepto de la dialéctica. 
  
Esa situación que forma parte de todos los elementos en el universo, en nosotros se ha manifestado de una forma singular. Actuamos de forma muy activa transformando ése entorno. No tenemos información para saber porqué ni como, un grupo de esos homínidos asumió un proceso de autotransformación, para conseguir mejores situaciones para sí al transformar el entorno. Está claro que para cubrir sus necesidades el hombre necesitó transformarse a sí mismo. Desarrolló su cerebro, adaptó útilmente su cuerpo y aprendió a memorizar conceptos abstractos. Las transformaciones dialécticas tienen muchísimos contenidos y resoluciones. 

 Hoy por hoy no sabemos por qué, la materia ha gestado una parte propia que tiene conciencia de sí misma. Pero somos la conciencia de la misma, lo que no contradice ninguna creencia. De ella partimos y a ella regresamos. Para entender porqué es importante la conciencia que tenemos de nosotros y de la materia, hay que enfocar nuestra presencia como un hecho fortuito, pero que nos plantea la exigencia de nuestra pervivencia. Nuestra pervivencia como Especie es importante para toda la materia, es decir, para el universo. La tarea de entendernos y entenderlo es tan colosal, que exige que estemos todos en la plenitud de todas nuestras facultades. Ergo, el enfrentamiento ficticio por decidir si unos deben someter a los otros, es estúpido e innecesario.  

Si enfocamos los temas que nos preocupan hoy en día, desde la perspectiva de la perdurabilidad de la Especie, es indiscutible que todas las energías se deben concentrar en estabilizar la situación de todas las personas, para que su aporte sea el mejor posible.  Con el hecho colateral que produciría ésta situación, de disminuir la población mundial en unos 500.000 habitantes en 30 años. Algo muy necesario para desarrollar las políticas de mejoramiento del medio ambiente. Perdurabilidad imprescindible para que no sean necesarios otros 3.000.000 de años en la Tierra o en cualquier otro sitio, para que se produzca un desarrollo similar, que brinde a la Especie unas posibilidades inimaginadas.   Esto no es novela. Es filosofía y ética humanas, en situación de posible realización, para lo cual no necesitamos ningún tipo de violencia. 

Es al revés, debemos bloquear todo tipo de violencia. El sistema capitalista tiene una visión a corto plazo, que no contempla la perdurabilidad de la Especie como hecho fundamental. Esa diferencia es la que les hace seguir un desarrollo violento, dirigido al suicidio del medioambiente y por lo tanto, de nuestra Especie. Hace un mínimo de 80 años que deberíamos estar usando todos, coches eléctricos. Un mínimo de 40 que deberíamos proveernos de electricidad por pacas eléctricas de libre acceso. Aquí estamos. Y están dispuestos a defender su preeminencia a cualquier precio: miremos Libia, Afganistán, Irak, Líbano, Palestina y en camino, Siria.  

La política actual es la del empobrecimiento de los países a bombazos, para disminuir el consumo de materias primas. La proliferación del cáncer y las enfermedades del corazón –después del fallido invento del sida- además las enfermedades introducidas en la acumulación de sustancias cancerígenas en la alimentación, para disminuir la presencia mil millonaria de personas. Para entender todo esto, no hay más que seguir las inversiones de sus monopolios, sus empresas financieras y los créditos empresariales que otorgan los bancos: empresas de la muerte, tanatorios, cementerios, etc. A esto hay que sumar las empresas y los monopolios del entramado político-militar. Que ya amenazó a Venezuela. Exportan la política del medio oriente a Suramérica. Ejemplos para someter a los pueblos. El polo jerárquico se ha consolidado al mismo tiempo que se ha degrado de forma sustancial.     

La presencia de la lucha dialéctica en todas las situaciones del universo, tienen todo tipo de características en sus resoluciones. El paso de la transformación fotosintética de la luz del sol a flor, cuenta con una multitud de procesos no violentos; el paso del embrión mamífero a individuo, tiene un momento de violencia en el parto, aunque no siempre. La erupción de un volcán es muy violenta. Nosotros tenemos la facultad de incidir en las realidades que vivimos, de forma tal, que podemos determinar qué manifestación puede tener la resolución de nuestro conflicto entre los jerarcas y nuestra disidencia. Una de las conclusiones más sentidas en las personas, es la de resolver las situaciones de forma no violenta. Nuestra mejor herramienta, el pensamiento colectivo de los colectivos, debe encarar la forma de confluir todos en esa finalidad. La violencia del sistema de explotación del hombre por el hombre es ya muy demostrativa de las inconveniencias del uso de la violencia.  

NOSOTROS
Nos caracterizamos por vivir en sociedad. Con la aparición de la jefatura y la proyección típica del individuo que tenía más experiencia y procuraba alimentación, refugio, calorías, etc., se gestó la lucha dialéctica entre quién toma las decisiones y quienes deben cumplirla. La selección natural tenía una manifestación típica, vinculada a la lucha por la superviviencia como Especie, disputando sus fuentes a las otras. Cuando los jefes empezaron a acumular bienes y privilegios, aparecieron las disidencias. Nos diseminamos por el mundo a impulsos de la misma, pero los que no se apartaban, integraron la disidencia contra las jerarquías. En ése momento la lucha producida por la selección natural de nuestra Especie, incluyó a miembros de la misma.  

La importancia del beneficio empresarial integró los esbozos particulares, uniéndoles, haciendo que construyesen normas e instituciones diferenciadoras de quienes no tenían capacidad empresarial. Grecia y Roma fueron la emergencia no violenta de una lucha sangrienta y bestial de los que se hacían con “beneficios” a costa del saqueo y el expolio. La clase dirigente se constituyó en el polo jerárquico consciente de si mismo, en lucha por conseguir mejoras para sí mismos y para aquellos a los que pudiera alcanzar y en contra de quienes no comparten esa forma de solucionar los problemas de la Especie.  

Siempre hemos estado disputando entre nosotros por la estabilidad y el futuro de nuestra Especie. Lo entienda o lo haya entendido cada grupo como lo haya entendido o lo entienda. Lo que ha salido a la luz de nuestras realidades, es que las jerarquías no entienden el futuro de la Especie ligado a la totalidad de sus miembros. Existe una mayoría de personas, excluídas de la visión jerárquica. En tanto que nuestra disidencia construye alternativas que involucran a toda la Especie. Esta situación del conflicto dialéctico, en el cual se incluyen todos los procesos producidos y que se producen de una y otra parte, elaboran el contenido del cambio cualitativo de nuestra Especie. Según se resuelva el contenido de éste conflicto, quedará integrada la forma futura de la Especie.  

Es útil hacer reflexiones sobre nosotros y lo que sucede. Ayuda a plantearnos cómo encarar los cambios, en aquel terreno en el cual nos estemos moviendo. Si el cambio que se propone cada individuo de la Especie, apunta en la dirección de negar al polo dialéctico jerárquico, se suma al contenido dialéctico constituido por quienes  niegan la jerarquía. Si por el contrario, la disidencia individual contiene cualquier otro objetivo, es evidente que el polo de la disidencia queda debilitado y el cambio se demora. A su vez, el polo jerárquico está plenamente constituido y tiene un dominio absoluto sobre el resto de la Especie. Por la forma en que encaró la presencia comunista, estudiando todas las bases ideológicas y políticas que le sustentaban, para elaborar sus propias estrategias de bloqueo y destrucción, es de suponer y existen datos prácticos emitidos por ellos mismos, que tienen perfectamente identificado al polo opuesto de su sistema: el trabajo y la organización colectiva y colectivista.    

EL 15M Y LO COLECTIVO
El 15M fue un agua de mayo para la política, porque puso en la arena pública un hecho que, acompañados con otros, tienen un origen genético y comportamental desde nuestros orígenes. De la misma forma que desde el mono, nos hemos organizado jerárquicamente y hemos conformado nuestras estructuras físicas en ésta tesitura, también hemos tenido la respuesta permanente en el mismo proceso: es la lucha entre el verticalismo y la disidencia.   Nuestra animalidad y todo lo natural, están organizados jerárquicamente, quiere decir que el funcionamiento jerárquico es parte constitutiva de nuestra genética, porque llevamos practicando ese ordenamiento millones de millones de año. Comenzamos nuestra actitud de diferenciación social y política, por lo tanto, también genética, cuando algunos renegamos del jerarca y de las jerarquías.  

No nos hubiésemos extendido por todo el globo si a la jerarquía no le hubiésemos respondido con la disidencia y la desobediencia. Los disidentes nos íbamos de noche o de día a vivir sin la tiranía del jerarca. Lo que ha sucedido, es que nuestro desarrollo ha sido siempre y sigue siéndolo, desigual y combinado. Es por eso que la jerarquía conseguía imponerse incesantemente. El medioevo es el mejor de los ejemplos, cuando a la ausencia del imperio le siguieron la multitud de caciques.  (Algo de esto es lo que están sembrando los jerarcas, con su política de destrucción y muerte en el medio oriente.)   Así poco más o menos comenzamos la lucha entre lo jerárquico y lo no jerárquico, que se hizo a la luz al diferenciarnos del chimpancé. No lo vimos, pero ahí están las comprobaciones antropológicas. En la primer disidencia de lo jerárquico construímos el diálogo, la lucha, contra lo jerárquico. La dialéctica de lo jerárquico y lo colectivo, como sabemos ahora. Todos los procesos de éste universo, tienen éstas características: lucha entre dos polos, hasta que la preeminencia de uno genera otro proceso dialéctico.

En nuestro caso, existen condicionamientos de tipo inteligente (cultura, creatividad, razonamiento, etc.) que lastran la  confrontación, pero el diálogo está en marcha. ¡Y cómo!   Los hechos han demostrado históricamente que la jerarquía ha podido realizar un desarrollo muy acelerado, en base a los progresos antropológicos que hemos conseguido de forma tan casual como vital. Si hubiésemos razonado con más premura sobre la estructura colectiva, hoy no estaríamos lamentando el daño causado al medioambiente y a nosotros mismos. Ni estaríamos caminando al suicidio como Especie. Sin embargo, hay que saber que ningún proceso dialéctico prospera si no están dadas las condiciones materiales para su desarrollo.   Una parte sustancial de esas condiciones en nosotros, es nuestro cerebro. Ha crecido en los últimos cientos de miles de años, debido a estímulos externos, relación con el entorno e internos, evolución de las conexiones neuronales y otros. Así que, aunque hubiésemos querido, tampoco habríamos podido. Por ser lo colectivo una etapa superior del desarrollo humano, es un hecho diferenciador de nuestro contenido como tales.   

La organización jerárquica y la colectiva o disidente pues, nos acompaña desde los mismos comienzos de nuestra Especie. Millones de años. Las llevamos también, embrionariamente, en nuestros genes. Disiento antropológicamente cuando se afirma que la formación encestada de nuestras neuronas y sus conexiones son jerárquicas. Esa conformación de nuestro cerebro es jerárquica si nosotros actuamos para que lo sea, pero también será horizontal si nosotros actuamos para que lo sea. Según el desarrollo de los últimos cientos de miles de años, el cerebro ha aumentado de tamaño en función de nuestra práctica; de la incorporación de funciones y conocimientos. En función de la praxis de la vida.  

No existe impedimento alguno para que adoptemos una forma horizontal de convivencia. Por el contrario, la complejidad de los temas a solucionar, la administración igualitaria de los recursos y las implicaciones desiguales y combinadas que tendremos que resolver –horizontalmente, entre todos, escuchándonos, comprendiéndonos, con paciencia- con la implicación de todo el planeta, son lo suficientemente exigentes como para vaticinar que nuestro cerebro, una vez más, deberá aumentar su tamaño, desde el momento que asumamos la convivencia horizontal y en los próximos miles de años. Es lo que nos viene sucediendo. Afortunadamente.  

La comprensión de éste proceso ya está en el polo jerárquico, sea de forma razonada o empírica. Hacen lo imposible por impedir que los grupos sociales de una población, o que las diferentes poblaciones del planeta, se conozcan y relacionen estrechamente. Cualquier aumento de fraternización intelectual o práctica entre las mismas, atenta contra la organización jerárquica. Y si ellos lo temen, por algo será. Al mismo tiempo, la información del sistema se repite machaconamente cinco y seis veces al día. En España es escandaloso: con cuatro comunidades diferenciadas, no tenemos información diaria de ellas, no se potencia el aprendizaje de sus lenguas, etc.   

Como en toda lucha dialéctica, la acumulación cuantitativa deriva la resolución del conflicto en el sentido opuesto al predominante, para generar otro desarrollo dialéctico. Sucede en el universo desde las galaxias energéticas con los puntos negros del espacio; sucede en los organismos unicelulares. La actividad polar entre lo jerárquico y lo colectivo tiene millones de  años, en la cual es protagonista nuestra Especie, ha comenzado su resolución en parte por el desgaste del polo jerárquico y en parte por la implantación de condiciones materiales en el quehacer social, que han permitido el afloramiento y el crecimiento de las formas colectivas.  

Estamos en España en un proceso de crecimiento cuantitativo prometedor, pero que exige claridad de miras si queremos que tenga un avance decisivo. Avance que, incrustado en el devenir de la Especie en todo el planeta, es insignificante. Hay que pensar en nuestro presente y en la dirección que preferimos para nuestro desarrollo. Esto es otro condicionamiento genético transformable que no deberíamos transformar, por habernos sido y poder seguir siendo, muy útil: estamos acostumbrados a clasificar, ordenar y compartir los conceptos, para permitir el buen funcionamiento de nuestra memoria, que es limitada.  

Los constitutivos genéticos en nuestro comportamiento pueden ser transformables o no, pero como la transformación indica unos dígitos de millones o por lo menos, de cientos de miles de años, entiendo que es muy sensato pensar y opinar sobre lo que sucede hoy en función de esos contenidos genéticos y temporales. Cambiar el concepto jerárquico por el colectivo, en los hechos, es factible, pero ese cambio no se concreta hasta que no se construye en cada individuo de la Especie. Es la comprensión de la justicia del cambio de convivencia. Es el comienzo del proceso real del cambio. Hasta que esto no sucede, el cambio puede retroceder a formas anteriores y es lo que ha sucedido el año 1989.En vez de profundizar en lo colectivo, en construir la dirección colectiva de la sociedad, se prolongó la vigencia de la jerarquía y consecuentemente, se participó de una u otra forma, en las actividades del polo jerárquico.  

El cambio de convivencia significa un salto cualitativo en el proceso de la lucha entre lo jerárquico y lo colectivo. Hacemos lo correspondiente al asumir “la constitución” o sea, unas normas mínimas de convivencia, que en la práctica nos auto educará a todos. Es lo suyo que sean sencillas y claras declaraciones de validez universal. Las jerarquías necesitan complicadas y muy contradictorios razonamientos, para conseguir legitimar el asesinato, la rapiña y el saqueo que cometían y cometen contra los pueblos; en realidad lo que encubren hoy es el robo, la estafa y el crimen, como lo ha demostrado la lucha por la vivienda en España.   

Si damos la prioridad al diálogo, al respeto de nuestra realidad como personas, es lógico que demos presencia al pacifismo como expresión política de las formas colectivas. No es ningún capricho ni forma parte de ninguna utopía. Es parte constitutiva del cambio del contenido de la convivencia. Ese comportamiento diferente nos debe acompañar desde el primer momento y lo debemos proyectar como la parte sustancial de nuestra lucha. No podemos aplicar la violencia no sólo porque la jerarquía ha volcado definitivamente la relación de fuerzas a su favor en el terreno de la violencia, sino porque el diálogo, la comprensión, la tolerancia y el consenso, son las partes constitutivas de la nueva forma que asume nuestra Especie.  

EL PAN DE CADA DÍA
La presencia brutal de la violencia, es un hecho contestado desde nuestras manifestaciones y asambleas. No queremos en el 15M las agresiones personales o colectivas y debería ser el centro de nuestra práctica de convivencia colectiva en todas partes. Rechazamos la transformación violenta, por todas las veces que la misma alcanza a los miembros de nuestra Especie. Gandhi es la máxima expresión conocida de éste concepto, Luther King y yo mismo y más personas también. La violencia es una amenaza a la perdurabilidad de nuestra Especie.  

La exigencia es de paciencia, comprensión y buenas formas. O cambiamos la forma y el contenido de nuestra convivencia, de verdad, con criterio consecuente y coherente o no cambiamos el sistema. Esa es la disyuntiva  filosófica que estamos viviendo. Disyuntiva que significa cambio en la forma de hacer la práctica política, la social, la económica. Lo que significa proponer alternativas y cuestionar lo que sucede y no debería estar sucediendo. Hemos hecho gran parte de éste camino, pero ningún evento, ningún episodio, nos puede apartar de esa forma de actuar.
 
La continuidad diferente es lo que hace a la afirmación de nuestra propuesta por las personas en la lucha contra la propuesta vigente del violentísimo beneficio empresarial. Aquí toca volver a la dialéctica: el polo colectivista del cual formamos parte, niega la existencia del otro para poder prevalecer. Esa negativa incluye todo lo que el polo jerárquico tiene patrimonializado, siendo lo esencial la violencia. Su prédica por ello es la de la ley del más fuerte, la imposición de los poderosos (lo vivimos cada día y lo llamamos corrupción o robo), la competitividad, la iniciativa privada, etc. Nuestra negación del sistema o del polo jerárquico es y debe ser, consecuentemente, pacifista y colectiva.  

Toda ésta situación de cambio implica gran cantidad de los temas que tenemos en nuestra “Constitución”. Es pacifista porque en la conciencia de las personas, nadie impone los conceptos. Es un proceso voluntario. Como ha sucedido en España, el genocidio nazi no ha cambiado los contenidos filosóficos y políticos de las personas. Y así podemos razonar sucesivamente con la horizontalidad, la inclusividad, etc. Nuestras cabezas y nuestra humanidad se han colocado en éste punto del desarrollo, porque hemos ordenado y clasificado nuestra realidad y hemos aprendido a visualizar el porvenir, como una de las actividades fundamentales del desarrollo de nuestro cerebro. Esas facultades nos acompañan también en nuestro cambio. Nos exige que puntualicemos nuestro accionar y que construyamos un marco de acción hacia el futuro. Se hace necesario edificar nuestra “Constitución” y delinear las realidades a conseguir, sin que ese camino sea un dogma inamovible.  

La violencia ha significado en los últimos 2.500 años el cambio de las formas de explotación, no el contenido de la convivencia social. Ha sido y es la lucha por más  o por el, botín. Ningún cambio real. Por eso es una equivocación no plantearse la proliferación del trabajo colectivo y colectivizante, mediante más asambleas. Encerrarse en obras sociales, usando herramientas de coordinación que jerarquizan el trabajo colectivo; usando el trabajo de control  del comportamiento de las personas mediante individuos o grupos que se abrogan decisiones sobre otras personas que presuntamente “son sus iguales” y ejerciendo una presunta “horizontalidad”, son la esencia de las herramientas del trabajo partidista.  

Debo desdecirme sobre el contenido del trabajo colectivo, allí dónde estas excrecencias aparecen. El desconocimiento del funcionamiento colectivo, de sus hechos políticos, para concretar la expulsión de integrantes por decisión individual y,o colectiva previa a las asambleas a las que se asistirá, son proyecciones partidistas en el seno de una organización que se anuncia como y pretende ser, colectiva y colectivista. Esgrimiendo falsos principios o argumentos. De ahí la importancia de difundir la “constitución” –la horizontalidad, la inclusividad, la tolerancia, la autocrítica, la modificación de los comportamientos, etc.-  y la idea del futuro que pretendemos. Esta propuesta debería ser un punto de consideración en cada asamblea colectivista, sean Obra Social, PAH Madrid, Podemos, 15M o dónde sea que funcione una asamblea.  

Quiere decir que siendo el cambio de comportamiento en nuestra convivencia, un cambio que afectará indefectiblemente a nuestros constitutivos biológicos, hay que tener en cuenta y muy rigurosamente, el contenido y la forma de los cambios que proponemos y su realización. La praxis socio política. El qué pensar y el qué hacer en el cambio. Por eso es importante lo que sucede en cualquier proyecto colectivizador del comportamiento humano.  

Los matices que se han producido en lo que hace a la convivencia en el marco de lo jerárquico, al mantener la continuidad sustancial y por lo tanto, la integridad funcional genética, no ha tenido el significado que ha asumido hoy en día éste cambio a lo colectivo. Lo jerárquico es y ha sido lo válido en todas las llamadas revoluciones que significaron en realidad, un cambio producido por el desarrollo de los procesos económicas. En éste caso, no sólo es eso, sino que implican un cambio en la convivencia social y política, en lo filosófico, que además, es perfectamente posible y realizable gracias a los avances científicos técnicos. Lo colectivo se presenta como una opción filosófica y genética viable.  

Pensar en colectivo y actuar en colectivo, cambia la forma de concebir y de actuar de las personas, con respecto a lo que hemos hecho en los últimos quinientos mil años como mínimo. Estas consideraciones –muy resumidas en sus razonamientos- son las que están condicionando las propuestas del cambio colectivizante por el verticalista. Porque éstos cambios son diferentes a los producidos hasta ahora y exigen, desde el primer momento, la absoluta consecuencia, la mayor de las coherencias en lo que hace a la realización y la concepción del cambio. El cambio no se impone, se consensúa con la razón.  

Si oponemos la violencia a la de los jerarcas, estamos de nuevo en el polo jerárquico y renunciando al cambio colectivista. Un polo dialéctico niega al otro, porque su praxis es diferente al opositor. El contenido y la forma y la concepción de los hechos, son diferentes. Es la raíz de la negación. La negación del otro polo es lo que realmente produce el cambio. El cambio de una forma de participación en la realidad de cada día por otra, aparenta un hecho violento, pero es un sofisma afirmar tal cosa. El cambio hace a la disposición material de objetos y procesos con esos objetos, pero no afecta violentamente a los sujetos del cambio: nosotros. Nuestro cambio es individual e intelectual. Es un proceso de la Especie, que como los anteriores, se han producido y deben realizarse, en el tiempo.  

En los procesos del universo, la resolución es diferente porque constituyen transformaciones acumulativas de energía inconsciente. Su transformación es sólo material y podríamos decir que automática. Los procesos de presencia de galaxias y de su desaparición en o como puntos negros que posteriormente afloran como una nube de galaxias, es el proceso de la existencia del universo. Hecho expuesto como tesis y sólo comprobable por nuestra capacidad cerebral de construcción mental mediante conceptos. Hoy. El proceso dialéctico con los humanos es sustancialmente diferente por esa variante volitiva, que nos hace entender e intervenir en los procesos, que es lo que nos sucede cuando entendemos e interpretamos los contenidos de los procesos dialécticos en los cuales nosotros participamos.  

La realidad nos hace ir y venir de la dialéctica al día a día, pero es lo lógico. De lo dicho, se deduce que no podemos ni debemos asumir los hechos violentos, para no hundirnos de nuevo en lo jerárquico. Pero no es sólo un hecho filosófico proveniente del razonamiento. Es parte de la realidad la que invita a no claudicar: la comprensión coherente de su propia esencia, hace que los jerarcas se hayan preparado absolutamente para la confrontación contra lo colectivo. El poderío acumulado está en situación material de aplastar o repeler cualquier intento colectivista. Son los dispensadores del armamento con el cual deberíamos combatir; de la difusión mediática que justifica lo injustificable, de los mecanismos sociales que hacen al cumplimiento de sus designios, etc.  

Pueden decidir –como ya lo han hecho a lo largo de la historia y recientemente en África y actualmente en Oriente Medio- el tiempo y la intensidad de cada confrontación, según sus propios fines. Nuestras confrontaciones armadas han conseguido los resultados derivados de la comprensión de ésta misma realidad que analizo. El triunfo de Cuba y Chile quedaron aislados por la falta de una realidad colectiva universal o internacional que se mimetizase con sus cambios.  La negación del polo jerárquico se producirá por la comprensión de la mayor cantidad de personas, de éste proceso necesario de cambio, antes que por cualquier triunfo individualizado “de la causa” colectivista en algún país. Lo que no niega esa situación, positiva para el proceso colectivizador, sino que condiciona su incidencia política desde la comprensión de la actividad dialéctica. Y su propia validez.  

Lo único que no pueden detener los jerarcas, es la capacidad de razonamiento de las personas y nuestra capacidad para tomar decisiones.  Por eso se preocupan para que las poblaciones no tengan la información suficiente, para que no conciban decisiones que produzcan el cambio a lo colectivo en todo el mundo. De ahí que no nos informemos sobre Tahilandia o Burkina Fassio, sobre los conceptos filosóficos (¿no quisieron erradicar la cátedra de Filosofía en España?) y los avances científico técnicos. Nos debe preocupar el “fracking” porque entre sus fines inmediatos, está la reducción de la población del planeta de forma drástica.  

Simultáneamente a la lucha contra la Conjura de los Bancos, las Empresas Financieras y los Monopolios que Roban el Ahorro de la Población, se está produciendo el movimiento de los conjurados, para rescatar a estos acusados, como “instituciones respetables”. Procuran neutralizar cualquier cuestionamiento militante que los desenmascara ante las víctimas; por ello derivan las acciones más deleznables a los “fondos buitre” y así, también la acusación. Es una maniobra típica. Creo que nosotros no debemos dejar de acusar al uno y al otro: al banco por el origen del préstamo y al ”buitre” por ser el destinatario y ejecutor interesado. 

En la transición hacia la sociedad colectiva, posiblemente sean necesarios los bancos para no producir traumas en la población, pero su presencia sin duda, no puede ser jerárquica y dirigente como en la actualidad. A menos que el pensamiento colectivo tenga una solución mejor, que es lo que seguramente puede suceder. Consensuada.  

Las jerarquías saben tan bien como nosotros, que el proceso de colectivización está unido a la capacidad de funcionamiento del cerebro. Saben que es un proceso imparable, por lo cual, si no pueden detenerlo, procuraran intervenir en él. Saben de colectivización tanto o más que nosotros. Lo llaman “equipos” o “trabajo en equipo” y hace ya rato que está produciendo dividendos en sus empresas. Sus direcciones empresariales, sobretodo las monopólicas, funcionan colectivamente. He visto en una empresa distribuidora, una oficina de ocho trabajadores, que se detuvieron en medio de la labor, se reunieron para solucionar un inconveniente que involucraba a tres o cuatro de ellos, solucionarlo en una  rápida “asamblea”, “consensuarlo” y seguir trabajand. Por supuesto, aproveché para decirles que esa era la práctica que proponía el 15M para la sociedad. Debatimos. No mucho porque tenían que producir.   

Leo en éstos hechos, que el polo colectivista ya está muy avanzado. Que el mismo polo jerárquico asume la validez del funcionamiento colectivo. Hacer de despertador es parte del trabajo a realizar, para que las personas que colectiva y masivamente aplaudían nuestro paso en la primer Marcha a Madrid, desde sus ventanas y portales, sepan que gran parte de su vida laboral y social ya está colectivizada. Nuestra tarea es convocar a la formación de más asambleas de reflexión política y social, para proyectar acciones de contenido político y social. Como lo hacen las organizaciones colectivas populares actualmente en España.  

Si nos declaramos no verticalistas (no partidistas), no podemos acto seguido aceptar directores ni directrices de personas o colectivos: todas las decisiones pasan por mí y se unen a la participación horizontal de los demás. No valen por ello las coordinadoras ni los “ejecutivos inmediatos”, ni las reuniones de los que “planifican las decisiones”. Estas pretensiones en el seno de los movimientos colectivistas, es el retorno de la jerarquía por la puerta del patio.  Por eso enjuicio negativamente y no acepto esas decisiones, de parte de quienes encarnan o apoyan ese tipo de actuaciones. No participé en coordinadora alguna y los “comisarios” significan un retroceso en el proceso del cambio.  

LA ANARQUÍA
A veces se confiesan anarquistas, otro tema delicado. Los anarquistas han sido los defensores y sustentadores de las formas asamblearias, cuando todas las jerarquías las perseguían y pretendían hacerlas desaparecer. Reconociendo éste aporte sustancial, hay que señalar que los anarquistas y La Anarquía como concepción política, constituyen otra forma parcial de entender el acontecer político. El hecho mismo de aceptar la vigencia de “la organización popular” en forma militar, es haber quedado en el siglo XIX y XX sobre la metodología del cambio. Hoy no es factible colectivizar el campo de forma compulsiva, como sucedió en la república del 36 o en la URSS de Stalin.   

Lo imperioso hoy, es universalizar el trabajo y la actitud colectiva y colectivista. Eso no se consigue imponiendo voluntades particulares, discriminando a quienes pensamos y actuamos de forma diferente en el proceso colectivizador. La masiva aprobación que cito arriba y la incorporación de los españoles a la propuesta Podemos, colectivizante, ya es un buen y estridente toque de atención.  

Lo humano es la asunción de todo lo que hemos hecho como Especie, desde nuestra más rotunda animalidad homínida hasta el presente, como elementos que solucionan lo más básico de nuestra presencia: nuestras necesidades para garantizar nuestra pervivencia.  Los aportes para hacerlo, han provenido de todos los campos y obedeciendo al enjambre de situaciones que hemos producido y producimos a lo largo y ancho del mudo. Tienen todos los matices y todas las concepciones. Por eso soy tan anarquista como comunero, comunista como cristiano, capitalista como esotérico, etc. Estamos obligados a ser universales, a no aceptar chiringos de partidos, de ideologías y de actitudes políticas. Nuestro único imperativo es participar en todo lo que atañe al cambio y si no estoy haciéndolo, debo aceptar y contribuir a lo que han hecho las otras personas.    

El debate de ideas entre los anarquistas es muy vivo, hay quienes pretenden una comprensión universalista del hecho de la vida en el planeta, al lado de quienes pretenden usar hechos colectivistas como elementos educadores pasivos del entorno social, o presuponen un determinismo anarquista en el comportamiento humano que no existe en ninguna referencia espontánea o científica. Todo eso son procesos cuyos frutos están en librerías y documentos anarquistas. Y entre sus militantes. También es importante reconocer el aporte sustancial anarquista a todo éste proceso de cambio. Lo que no significa ningún derecho a su patrimonialización.  

Las energías de esta juventud que proyecta lo colectivo como una forma liberadora para las personas, es paralela a la inquietud de la lucha armada ejemplarizante que se produjo en el sur americano con el triunfo del pueblo de Cuba. Entiendo la impaciencia. Solo sugiero la necesidad de profundizar en nuestros conocimientos científicos –los que hacen a nosotros mismos, los primeros, la antropología por ejemplo-  para que entendiéndonos, sepamos elegir el camino a seguir. Hay que compartir y popularizar esos conocimientos.  

El 15M ha producido por un lado la manifestación espontánea de una alternativa colectiva y colectivista para cuestionar el capitalismo. Lo que aun no cabe en la concepción de la población, es la posibilidad de la coordinación de las asambleas para producir soluciones a niveles locales, provinciales y de países. En éste campo, el razonamiento de quienes se han incorporado al trabajo colectivo con las ideas previas de quererlo hacer y nada más, ha incorporado a la reflexión colectivista aportes que enriquecen el cambio. Es un tema muy importante desde la perspectiva del cambio. Ese aporte de razonamiento y convicción colectiva se ha producido en Sol, siendo multitudinariamente sus autores no anarquistas. Estos deben asumir estos hechos como una parte sustancial de su universalización. Entre otras cosas, porque es la forma de extender el cambio.  

Nuestra Especie tiene el concepto del todo que representamos y de hecho, las personas más empáticas, proyectan su acción solidaria desde diferentes puntos del planeta a otro. Tenemos conciencia, el concepto de, nuestra interdependencia.  Este es uno de los contenidos genéticos que no podemos cambiar y que, por lo mismo, nos exige tomarle en consideración para la convivencia próxima. Cautela y reflexión al proponer iniciativas que influyen en los procesos masivos del devenir de las poblaciones.  

Es la necesidad de mantener todo el cúmulo de relaciones que hemos creado entre todas las poblaciones en el mundo, en el transcurso del tiempo. Desentendernos de ésta problemática al proyectar nuestros hechos políticos, desde la necesidad del funcionamiento colectivo inmediato pero que no universal, desde las ocupaciones o el cuestionamiento global del funcionamiento del sistema capitalista,  es lo más sencillo, pero su ausencia es la que hará que fracase cualquier tipo de convivencia colectivista.  

Es la proyección de lo universal que se le exige a cualquier tipo de convivencia y que en el caso de la democracia capitalista es incumplible por definición: un proyecto jerárquico no contempla la igualdad de todos los integrantes de la Especie, ergo, no puede ser universal. El funcionamiento asambleario debe atender para su funcionamiento, al contenido interdependiente de la Especie. Lo social e interdependiente condicionando la concepción filosófica y política de la praxis humana.   Entre los compis existe una idea cruzada entre ésta necesidad y la del funcionamiento colectivo, decretándolas inaplicables. Consecuentemente, vuelcan su actividad en la creación de nodos de diferentes contenidos. Estos nodos –de producción, de difusión creativa, etc.- constituyen un aporte actual ante la necesidad de mostrar al resto de la población que se pueden hacer cosas, actividades, formas de convivencia, diferentes a las del modelo capitalista.  Si razonamos la conexión de éste accionar con la incuestionable actitud de interdependencia de la población, nos muestra que esa actividad tiene su cabida en lo humano, pero no es universal. Ya sea porque no todos se quieren proyectar en el marco de esas actividades alternativas, ya sea porque la interdependencia exige la presencia de trabajos responsables a realizar, debido a nuestras aglomeraciones millonarias y numerosas en las ciudades.  

Las necesidades de las personas son perentorias, la de comer como la de la interdependencia, por mucho que ésta última se pueda posponer en el orden de su satisfacción. Así que el  proponer soluciones universales, exige la consideración de la presencia de las sociedades que estamos heredando. Ninguna actividad puede detenerse por la presencia del funcionamiento en asambleas. Nuestras sociedades al impulso de la espontaneidad del cambio, no deben repetir la desintegración medieval. Para conseguir la continuidad del funcionamiento de nuestras sociedades, hay que asumir el funcionamiento de los procesos productivos capitalistas, cambiando el contenido –no la forma- de los mismos, en más de uno de los casos.   

Cada centro de trabajo es una asamblea en ciernes. La ocupación de los centros de trabajo es el paso previo a la colectivización del sistema. Y no es necesario ejercer violencia alguna cuando las personas entienden qué es lo que está en juego. Por eso es más importante explicar todo esto al resto de la población, antes que imponer mediante la limpieza étnico-política, la algarabía poco útil de la integridad y el acierto de la tribu. En general las tomas de las fábricas y de los centros de trabajo, han sido relativamente tranquilas y se han concretado en propuestas de legislaciones para incrustar sus presencias en el cuerpo capitalista. A ese camino hay que ensancharlo.  

La situación que estamos creando exige el uso de nuestra mejor herramienta, el pensamiento colectivo, para saber administrar el legado de toda nuestra humanidad y mejorarlo en la medida que sus logros se deben universalizar. Antes que abandonar la organización ciudadana, hay que conocerla lo mejor posible con los aportes de todas las asambleas que deben existir y desde ese conocimiento, proponer entre todos, las soluciones más viables. La universalización de la cobertura de las necesidades, necesitará del concurso de todas las mentalidades y de ahí, que la presencia jerárquica, tampoco, sea deseable ni necesaria. Ninguna jerarquía.  

Como cantaban los Olimareños: “El que no cambia todo / no cambia nada” Pero el cambio es pacífico, horizontal, inclusivo, pacienzudo, tolerante, comprensivo, cuidadoso, diverso, creativo, etc. etc. He compartido con los compis del 15M y con los de la Obra Social en éste último tramo, muy buenos y hasta bellos momentos. Espero que “nuestra mente caliente” supere éstos tiempos y que luego “nuestra mente fría” nos permita hacer unas cervezas -si debatidas, mejor- que para mí tienen que ser del tiempo.    

PODREMOS O NO PODREMOS
Lo que el 15M ha demostrado, es que existe una concepción colectivista anidada en las personas, como alternativa a la jerarquía. Que esa proyección colectivista no pretende singladura alguna y sí se pronuncia por un no al capitalismo, última y degradada forma de la explotación del hombre por el hombre. En ése afán, la conciencia jerarquizada y la propuesta colectivista se ha plasmado en una presencia contradictoria única. Un partido jerarquizado de presunta obediencia colectivista: Podemos.  

La ausencia de una estructura mental colectivista consecuente y la urgencia autoimpuesta que tienen sus participantes, de una ejecutividad de hechos sociales y políticos inmediata, -impulsada por la dinámica del circo electoralista- más algunas especulaciones sobre la necesidad y la perentoriedad del cambio, ha dado ése fruto. Su originalidad hace que sea difícil pronosticar desarrollos. Portan una contradicción muy potente, que desde lo universal de la Especie en su desarrollo, se ha depositado como realidad política en un partido. Es un equilibrio inestable que sólo por serlo, es impredecible.  
Lo surrealista español que obedece también a una posible genética ibérica (¡nunca se sabe!), tiene su lectura en la población, que hace un tejido penelopiano entre su comprensión de la necesidad de lo colectivo y el no tener la decisión suficiente para mojarse los pantalones para coger las truchas dejando la toma de decisiones a la jerarquía. Lo deseable es que estos compis que reman contra lo jerárquico encuentren el camino para colectivizar todo el funcionamiento de Podemos.   En algunos momentos, Podemos está registrando una presencia que estuvo fugazmente en el 15M: hay varios Círculos en algunos barrios. Eso habla de una aceptación masiva. Mas allá de la respuesta de los jerarcas, indiscutiblemente lo que suceda de aquí en adelante, es responsabilidad de los compis de Podemos. De la misma forma, la oportunidad que les da la vida, no crece como la lavanda. Si quieren cambiar el contenido de la convivencia social, tendrán que reforzar la forma organizativa colectivista. Atender a los otros y hacer vida en la horizontalidad.  

Tienen el no de la jerarquía y  el sí de la población. Es uno de los mejores comienzos.  La población tendrá que entender que debe construir Círculos cada seis manzanas de viviendas. Los de Podemos tendrán que asumir, que lo más importante es la coordinación de todos ellos. Que esa coordinación debe respetar la horizontalidad y que la inclusividad y el diálogo son sustanciales para el crecimiento y la consolidación de la alternativa. Si la gente hace suya con su participación el contenido del cambio, no habrá boicot ni asesinatos que detengan el cambio.  

Filosófica, política, económica y socialmente, la transformación de nuestras sociedades debe ser colectiva y colectivista. Pero los tiempos y las realizaciones humanas no están pactadas y las compulsiones jerarquizantes, en los partidos Gangnemos,  en Podemos y en más sitios, están presentes incuestionablemente. De ahí la necesidad de la coherencia y la consecuencia.  
Por caminar más rápido,  no amanece más temprano.
Un besoabrazo de oso.                                                                                                                                                                                                             Madrid 4 de marzo del 2015M

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Comentario de GERARDO CONEJERO ORTEGA
Esto NO es una propuesta...es un ensayo filosófico-político.
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el autor del comentario es el mismo que envió la medida Comentario de Carlos Ernesto Mondada Banda
No sé si me repito. No tengo visión sobre los comentarios. Opino que es una buena iniciativapara proponer la participación.
Si ésta participación individualizada, se les propone a los que opinan, que sería útil que constituyan sus círculos para consensuar sus opiniones y luego, como es el caso, informáticamente elevamos los consensos a coordinar con las otras asambleas, estaríamos comenzando a organizar colectivamente los barrios y los pueblos. De esos consensos podrían nacer los consensos a las ciudades y las comunidades.Como primer paso, no estaría nada mal.
Un besoabrazo.
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Comentario de Margarita Goyoaga Pérez
imposible leerlo entero, no voto

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